Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Guarenera

(Ven, 1951, Killard en Antofagasta por Muzloom)

Por Antonio Aragonés

 

Guarenera fue una excelente criolla, que nació en el segundo semestre de 1953 en el Haras La Sierra de los Hermanos París González. La yegüita nadie la quiso comprar en el remate de los hermanos París en el año 1955 por su talla pequeña y una cicatriz que tiene en uno de sus remos traseros. Al final fue negociada para correr los colores tradicionales del Stud Saltrón del Doctor Alfredo Toledo Guerrero y la Sra. Gloria de Toledo.

 

 

En su primera presentación bajo el cuidado de Juan Pablo Miño, cumplida el 25 de febrero de 1956 como dosañera, Guarenera llamó la atención de los aficionados al imponerse con toda comodidad con la monta de Félix Sabino Pérez en distancia de 800 metros los cuales recorrió en 49"4 para dominar por 11 cuerpos a Nekita. A continuación logró cuatro triunfos seguidos para mantener su invicto en cinco salidas a la pista, y fue cuando sus propietarios deciden llevarla al lote selectivo y enfrentando a los machos el 9 de septiembre en el Clásico Albert H. Cipriani llevándose el triunfo montada por Juan Eduardo Cruz y agenciando 117”4 para los 9 furlones. El 23 de septiembre participa en los 2000 metros del Clásico Agricultura y Cría y derrotó a Dakar y Tragaleguas parando los relojes en 130”4 y así llevando su invicto a siete.

 

 

El 28 de octubre en carrera de 1800 metros se enfrenta en el lote máximo lote para criollos pero el caballo Abolengo se encargó de acabar con el invicto de Guarenera, que figura en el segundo lugar. Terminó de cumplir su actuación de ese año con otro segundo en el Clásico Republica de Venezuela que ganó Girito y cuarta de Abolengo en el Clásico Cría Nacional.

 

 

En 1957 y bajo el entrenamiento de Juan Eugenio Vidal corrió 7 veces logrando tres triunfos, entre ellos el Clásico José Antonio Páez con la monta de Gustavo Ávila y dejando registro de 103”4 para la milla, además clasificó segunda a dos cuerpos de Hyparco en el Clásico Inauguración, segunda detrás de Inca en el Clásico Hipódromo Nacional y quinta de El Corroncho en el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación.

 

 

En 1958, muy venida a menos, sólo compitió tres veces y no logró figuración en la pizarra, siendo muy desalentadoras sus actuaciones, por lo que fue retirada de las pistas. Para ese entonces se encontraba bajo el cuidado de Armando Fernández Alfaro.

 

 

Sus diez victorias fueron logradas en los siguientes recorridos: 2 en 800 metros; 2 en 900; uno en 1200: uno en 1400; uno en milla dos en 1.800 y otro en 2.000 metros. Cinco triunfos los obtuvo con Juan Eduardo Cruz, cuatro con Félix Sabino Pérez y uno con Gustavo Ávila. Esto demostró la gran calidad corredora de la hija de Killard y por ello se hizo merecedora a figurar entre los mejores pura sangre que han actuado en nuestras pistas. Su extraordinaria campaña se resume en 20 actuaciones con 10 triunfos, 4 segundos, un tercero y un cuarto en 20 salidas a la pista del Hipódromo Nacional de El Paraíso, para un total de Bs. 285.725,70.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 26 de octubre de 2006

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