Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Lanzarina

(Ven, 1955, Lance en Monería por Watling Street)

Por Juan Macedo

Lanzarina, una de las mejores yeguas criollas de todos los tiempos en el Hipismo Venezolano, nació el 8 de marzo de 1955 en el Haras Murillo, propiedad del Coronel José Murillo, el cual tambien fue su propietario (junto al Sr. José Antonio Ponce) durante su fabulosa campaña pistera.

Debutó el 6 de julio de 1957 bajo el entrenamiento del recordado Antonio Jacial y la conducción de Carlos Cruz, figurando en el tercer puesto detrás de Nick Daughter en 800 metros. Par de segundos a la sombra de Afelpada y Nick Daughter fueron el preambulo de una racha de cuatro triunfos impresionantes que comienzan en su cuarta presentación, donde implantó récord de pista para los 900 metros (55"1) con la monta de Héctor Revello.

Lanzarina en su primer triunfo

Derrotó a Afelpada en 1000 metros agenciando 62"2 y participó en los 1200 metros del Clásico Ciudad de Caracas donde derrotó comodamente a Afelpada y Nick Daughter dejando crono de 75"1 con la monta de Don Balsamino Moreira. Un mes despues derrotó facilmente a Nick Daughter y cerró el año participando en la Especial de Comparación donde finalizó tercera a 8 cuerpos de Nick Daughter.

Comenzó su campaña como tresañera en 1958 y logró cuatro victorias más derrotando a excelentes criollos como Sai, Dia de Reyes, Isleño y Postillón, aparte de caer derrotada por el campeón Lavandero, bajo el cuidado del entrenador Néstor Alí Angulo.

Bajo el entrenamiento de su propietario, el Coronel Murillo, participó en el Clásico Inauguración donde cayó batida por su némesis Nick Daughter y Hyparco por apenas un cuerpo. Se reivindicó en el Clásico Hipódromo Nacional donde derrotó por la vía legal a Scratch II, Lavandero (ganador original) y Nick Daughter, agenciando 101"3 para la milla y con la monta de Juan Eduardo Cruz. Su próxima carrera selectiva fue el 8 de junio en marco del Clásico José Antonio Paéz, donde volvió a derrotar a Nick Daughter, esta vez con Manuel Camacaro Up y dejando tiempo record de 100" para la milla. Sus proximas tres presentaciones fueron contra las importadas, donde la sensacional hija de Lance cayo dignamente derrotada, la primera en el Clásico Fuerzas Terrestres tras la argentina Ribita, despues por el importado Oligarca y finalmente en el Clásico Fuerzas Navales, donde llegó tercera a medio cuerpo de la chilena Llanada y Ribita.

Una derrota contra Lavandero y tres segundos lugares consecutivos detrás de Nick Daughter, en la Copa Leoncio Martínez y los Clásicos Albert H. Cipriani y Ministerio de Agricultura y Cría, representó un momento importante en la campaña de Lanzarina, ya que su siguiente carrera, el Clásico Prensa Nacional, fue (desde mi punto de vista) el triunfo más sensacional de esta destacada corredora, donde derrotó por seis largos a las criollas Nick Daughter, Diamela y a las importadas Llanada y Ribita, con la monta de Manuel Camacaro, que se lució varias veces a bordo de esta maravilla equina, agenciando 108"4 para los 1700 metros.

Lanzarina al triunfar en el Ciudad de Caracas

Su último triunfo fue en el Clásico República de Venezuela, carrera por lo demás emocionante donde derrotó dramáticamente a Lavandero, agenciando 160"3 para los 2400 metros. Participó en el Clásico Fuerzas Aéreas, donde llegó cuarta a quince largos de la importada Paciencia y despues, en lo que fue su ultima carrera el 28 de diciembre de 1958, tercera a trece largos de Lavandero en el Clásico Cría Nacional, par de carreras que indican que algo no estaba bien, ya que la nieta de Coup de Lyon llegaba sumamente agotada.

En ese momento muchas personas pensaban que Lanzarina era víctima de una leyenda negra acerca de su presunto maltrato a los equinos. La verdad es que, según cuentan la gente de antaño, el coronel Murillo era uno de esos andinos "dificiles". Se le atribuye que al llegar al hipódromo preguntaba, por ejemplo: ¿trabajó Lanzarina? si la respuesta era afirmativa, él decía: ¡pero yo no la vi! ¿que distancia pasó?: "1.200 metros, Coronel". ¡Tráigala y pásela de nuevo la misma distancia para verla!. De haber sido así no habría cumplido tan formidable campaña.

El tiempo demostró que Lanzarina fue víctima del destino y no del entrenamiento, al ser sacrificada el 25 de abril de 1959 en el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Veterinaria en Maracay por haber contraído anemia infecciosa (luego de una larga agonía), culminando así la campaña de una de las mejores yeguas venezolanas de todos los tiempos. Ganó de 900 a 2400 metros, a excepción de 2000 donde figuró 2ª, 3ª y 4ª en las tres ocasiones que intervino en ese recorrido. Manuel Camacaro la condujo en 5 de sus triunfos, Héctor Revello en dos ocasiones e igual número con Juan Eduardo Cruz. El resto de sus victorias con Balsamino Moreira, Jesús Bolívar y Walter Carrión. Enfrentó a yeguas importadas en seis presentaciones con saldo de 2 triunfos, 2 segundos, 1 tercero y 1 cuarto. Corrió en definitiva 30 veces para 12 triunfos, 11 segundos, 6 terceros y un cuarto y produjo ganancias por la suma de Bs. 435.932,95.

Su propietario, el turfman José Murillo nunca aceptó este dictamen veterinario y formuló duras declaraciones acerca de una presunta maniobra. Eso empañó el final de esta excelente corredora nacida en el Haras Murillo en La Florida, Caracas.

Fuentes: Revista Hipódromo; Sr. Mario Cardozo; Stud Book de Venezuela; Sr. José Angel Murillo; Sr. Jaime Casas A.

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 8 de mayo de 2003

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