Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Antonio Algarbe

Por Juan Macedo

 

Sin dudas que Don Antonio Algarbe Gallardo fue toda una figura popular, de dilatada y amplia trayectoria en nuestro hipismo venezolano, sembrado desde su llegada a La Guaira en 1940, conocido en el medio hípico como Care'Santo. Nació en la provincia argentina de Córdoba, el 16 de enero de 1914. Era aficionado a los caballos y en su familia había varios entrenadores y así comenzó trabajando como caballerizo en el Hipódromo de Córdoba.

 

 

Ya como entrenador, debutó ganando con la yegua Tabaquerita en el Hipódromo  de Rosario en 1931. En 1940 tenía que traer unos caballos a Venezuela y aprovechó la oportunidad para conocer Caracas. Era la época de la Segunda Guerra Mundial y los viajes se suspendieron, no había barcos ni aviones que lo devolvieran a Argentina y se tuvo que quedar forzosamente. Como diría una estrofa de cierta canción interpretada por Rubén Blades “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

 

Aceptó el ofrecimiento del Sr. Miguel Miranda para entrenar purasangres de carreras en Venezuela. Le dijo “le cuidaré sus caballos mientras veo como retornar a mi país”. Su primer triunfo en Venezuela fue con la yegua Rómbica, conducida por Manuel Suárez. En ese lote de ejemplares que recibió estaba Por Los Palos, del que se pensaba era un corredor sprinter, sin embargo, Algarbe consideró que se desenvolvería mejor en las distancias de aliento y de esa manera obtuvo dos veces el triunfo en el Clásico Fuerzas Armadas Nacionales y una vez el Presidente de la República.

 

La historia lo registra como en preparador de Hylander, uno de los más grandes cracks de este hipismo, pasado y presente, y Don Antonio decía que “ése no era un caballo, era una máquina, tenía su genio, había que saberlo tratar, a veces no se podía entrenar, pero en un fenómeno en la cancha”. Pero el preparador tuvo numerosos campeones, entre ellos el legendario Gran Tiro, que derrotó a los importados en el Gran Premio Simón Bolívar y en el Clásico Confraternidad del Caribe de 1975, la recordada Tirolesa (hermana completa de Gran Tiro) que libró grandes batallas contra Negresco y Alecrim, el sensacional Kacir y la rendidora My Pleasure Sus últimos grandes éxitos se produjeron con caballos del stud Tía Pola, de los que recordamos a Morriña y Bayona, por cuanto el recordado Jesús Nogueira tenía en él notoria confianza.

 

 

Ya para 1986 los médicos le habían prohibido el exponerse a emociones fuertes. No bajaba al paddock para retratarse con sus caballos, aunque ganaran los clásicos más importantes. Un día, el destino le jugó una mala pasada cuando un hijo suyo, también llamado Antonio, fallecía de manera insólita. Todo el mundo hípico se preocupó por Don Antonio, pero él supo sobreponerse al dolor y continuó acompañándonos durante unas reuniones más, pero el 8 de febrero de 1987 fallece, enlutando al hipismo venezolano. Algo de lo que podemos estar seguros es que Don Antonio hubiese deseado morir en pleno hipódromo, frente a la llegada, deleitándose de una tarde hípica.

 

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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