|
Anécdotas
Hípicas Venezolanas presenta | ||
|
Antonio
Algarbe | ||
|
Por Juan
Macedo | ||
|
| ||
|
Sin
dudas que Don Antonio Algarbe
Gallardo fue toda una figura popular, de dilatada y amplia trayectoria
en nuestro hipismo venezolano, sembrado desde su llegada a |
| |
|
| ||
|
Ya
como entrenador, debutó ganando con la yegua Tabaquerita en el Hipódromo de Rosario en 1931. En 1940
tenía que traer unos caballos a Venezuela y aprovechó la oportunidad para
conocer Caracas. Era la época de | ||
|
| ||
|
Aceptó
el ofrecimiento del Sr. Miguel
Miranda para entrenar purasangres de carreras en Venezuela. Le dijo
“le cuidaré sus caballos mientras veo como retornar a mi país”. Su primer
triunfo en Venezuela fue con la yegua Rómbica, conducida por Manuel Suárez. En ese lote de ejemplares
que recibió estaba Por Los Palos, del que se pensaba era un
corredor sprinter, sin embargo, Algarbe
consideró que se desenvolvería mejor en las distancias de aliento y de esa
manera obtuvo dos veces el triunfo en el Clásico Fuerzas Armadas
Nacionales y una vez el Presidente de la
República. | ||
|
| ||
|
La
historia lo registra como en preparador de Hylander, uno de los más
grandes cracks de este hipismo, pasado y
presente, y Don Antonio decía que “ése no era un caballo, era una máquina, tenía su genio,
había que saberlo tratar, a veces no se podía entrenar, pero en un
fenómeno en la cancha”. Pero el preparador tuvo numerosos campeones, entre
ellos el legendario Gran Tiro,
que derrotó a los importados en el Gran Premio Simón Bolívar y en el
Clásico Confraternidad del
Caribe de 1975, la recordada Tirolesa (hermana completa de
Gran Tiro) que libró grandes batallas contra Negresco y Alecrim,
el sensacional Kacir y la rendidora My Pleasure Sus últimos grandes éxitos se produjeron
con caballos del stud Tía Pola, de los que
recordamos a Morriña y Bayona, por cuanto el recordado
Jesús Nogueira tenía en él notoria confianza. |
| |
|
| ||
|
Ya
para 1986 los médicos le habían prohibido el exponerse a emociones
fuertes. No bajaba al paddock para retratarse
con sus caballos, aunque ganaran los clásicos más importantes. Un día, el
destino le jugó una mala pasada cuando un hijo suyo, también llamado
Antonio, fallecía de manera
insólita. Todo el mundo hípico se preocupó por Don Antonio, pero él
supo sobreponerse al dolor y continuó acompañándonos durante unas
reuniones más, pero el 8 de febrero de 1987 fallece, enlutando al hipismo
venezolano. Algo de lo que podemos estar seguros es que Don Antonio hubiese deseado morir en pleno
hipódromo, frente a la llegada, deleitándose de una tarde
hípica. |
| |
|
| ||
|
Fuentes:
Revista Gaceta Hípica | ||
|
| ||
|
Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006 | ||