Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Daniel Pérez García

Por Juan Macedo

 

Daniel "El Caimán" Pérez García se convirtió el 13 de Noviembre del 2004 en La Rinconada, en el quinto entrenador en Venezuela en arribar a las 2.000 victorias en el hipismo criollo, luego de vencer en la tercera carrera con el ejemplar Profiterol (conducido de Emisael Jaramillo), para así entrar en la élite de los profesionales: Millard Faris Ziadie, Vittorio Catanese, Balsamino Moreira, Juan Vicente Tovar, Antonio Sano y Julio Enrique Ayala, los únicos en pasar esa barrera en la historia turfística del país. Y que simbólico ha sido ese triunfo, cuando se trata de un nieto de dos yeguas que él entrenó: ¡Luna Pier y Emotiva!

 

 

Si dentro del hipismo venezolano se busca a un hombre exitoso, quien más que Daniel Pérez García, el entrenador que desde sus inicios en el hipódromo, pasando por las enseñanzas de don Millard Faris Ziadie, hasta la actualidad ha sido un gran protagonista en el escenario hípico con la mayor de las autenticidades. Es, sin lugar a duda alguna, un verdadero héroe.

 

 

Nació en las Islas Canarias el 26 de marzo de 1954 y a los tres años fue “importado” a Venezuela, específicamente a la populosa parroquia San Juan. Hijo de Daniel Pérez y Valeriana María García. Comienza su vida en el hipismo en el año 1972, trabajando muy fuerte en calidad de aprendiz en la cuadra del Millard Ziadie, aprendiendo todo el conocimiento que le transmitió su carismático guía y donde entendió que la rectitud era el mejor aliado. En 1976 consiguió la matrícula de entrenador y debutó con el caballo Positivo montado por Pablo Herrera y figuró sexto, era un caballo destendonado que venía de la cuadra de Arturo Muñoz. Cuentan que Daniel llegaba de madrugada a atenderlo y eran las 10 de la mañana cuando lo soltaba, era por la fiebre de que saliera adelante, pero en esa época no tenía ni la experiencia ni los recursos de hoy día. Para noviembre de ese año logra su primer triunfo con la yegua Handem con la monta de Rafael Rodríguez Morales y propiedad de la señora Josefina Dáger.

 

Debido a su espíritu de competencia, mayor pulso y capacidad, los éxitos no tardaron en llegar a través de ejemplares de grata recordación con Davy Crocket y Maracaná, ascendiendo al grupo clásico en 1979 con el crack zuliano Caletero, seguido de Alecrim y Para Rato, aparte de obtener el Título de Novato del Año, al figurar en la quinta posición de la estadística, con producción sobre los seis millones de bolívares. Es ganador de los más importantes clásicos de la programación, centenares de carreras que lo colocan como uno de los más conocedores del oficio. A esto se suma su recia y real personalidad, distribuida entre la honradez y la capacidad profesional, enlazando, además, la humildad que nunca le ha abandonado.

   

 

Ha salido airoso en pruebas de muchísima importancia, en eventos de envergadura como la Triple Corona con Iraquí, el Simón Bolívar con Winton, Bolinge y recientemente Sibarita, y muchos otros de jerarquía, agregando el Clásico del Caribe, más allá de las fronteras, y eso representa una verdadera conquista, más cuando lo hizo con un ejemplar con aparente poco chance como Benemérito. Grandes corredores han pasado por sus manos, muchos propiedad de Doña Peggy de Azqueta quien le ha brindado un importante apoyo, como Jaimiquí, Giácomo, In, Ristre, Luna Pier, Penmarik, Volantín, Gallardete, Troya, Biancamano, Sotavento, Madero, Iracín, Stormy, Parejero, entre otros.

 

Ya son muchos años en plan protágonico los que tiene este especial personaje en nuestro hipismo, siempre enmarcado en un sitial especial, incluyendo tres estadísticas, la primera en 1986, cuando obtuvo 128 victorias, destronando a Agustín Bezara de este pedestal. Como maestro de entrenadores se ha dedicado a enseñar a sus aprendices que más allá de conocer al caballo de carreras, hay que revestirse de honestidad para no romper el esquema del éxito. De otra manera, la victoria se mancha desde el borde hasta su centro.

   

 

Daniel Pérez ha experimentado las otras facetas de propietario y criador, pues como propietario tuvo éxito al tener a Legendario y Alelí, aunque considera que es un hobby caro; y como criador ha obtenido a Taguaiguai, aunque jocosamente se considera un criador de escritorio. Ese es Daniel, hombre a carta cabal, fiel reflejo de un trabajador incansable, responsable, cumplidor, que sabe distinguir entre lo malo y lo bueno, lo conveniente y lo imprudente. En fin, una estrella del firmamento hípico venezolano. !Salud Campeón!

 

Fuentes: Revista Hipódromo, Sr. Jaime Casas (Hipicomputo 2000), Diario El Universal, Lic. César A. Rivero, Sr. Leonardo Castelo (foto)

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 12 de Mayo de 2001

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