Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Haedo

(Arg, 1942, Aldeano en Herondelle por Hunter’s Moon)

Por Juan Macedo

 

Cuando se presenta la oportunidad en que varias personas, expertas o no del tema, tocan el tema del purasangre más veloz de todos los tiempos, siempre hacen mención de un caballo argentino que realizó campaña en las décadas de 1940 y 1950, que destacó por su inusual velocidad y notable valentía, capaz de derrotar al más grande de los titanes. Este extraordinario atleta, considerado por muchos el más veloz que pisó el Hipódromo Nacional de El Paraíso fue el alazán Haedo.

 

 

Aunque no se conocen detalles de la campaña realizada en su país de origen, de ciencia cierta se sabe que fue Importado a Venezuela por el Sr. Aquiles Paolillo, y fue adquirido por los Sres. Luis Aguerrevere y José Izaguirre, quienes le entregaron la custodia del noble purasangre al entrenador Francisco Ibarra, quien se dedicó a su cuido.

 

Debutó en el Hipódromo Nacional de El Paraíso el sábado 14 de septiembre de 1946 en recorrido de 1600 metros y con la monta de Laffit Pincay, figurando tercero detrás de Galipán. A la semana siguiente ganaría su primera carrera, dejando 76”3 para los 1200 metros, derrotando de punta a punta a Reinafé y Galipán. Un segundo triunfo en distancia de 1600 metros dejó un halo de esperanza en sus allegados, que decidieron su inscripción en el primer Clásico Simón Bolívar que se escenificó el 27 de octubre en 2000 metros con la monta de Francisco “Pancho” Gómez, carrera donde punteó los primeros 1100 metros y al final retrogradó para ocupar el quinto lugar detrás del ganador Seriote.

 

Dada la gran velocidad con que se desplazaba en la pista caraqueña y los tiempos sorprendentes en una pista de tierra dura, el cronista Hermán “Chiquitín” Ettedgui lo bautizó como “La Bala Rubia” en una portada de la Revista Hípica La Fusta, y así fue reconocido por los aficionados, periodistas y narradores de la época.

 

Su primer gran triunfo fue en el Clásico Hipódromo Nacional que se efectuó a finales del año 1946, con la monta del jinete chileno “El Cangrejo” Juan Vargas y agenciando 103”4 para la clásica milla, derrotando a Finalista, Reinafé y Los Curros. También figuró segundo detrás de Intruso en el Clásico de los Sprinters de 1947.

 

Fue un ejemplar que llenaba las tribunas, su presencia en la cancha daba categoría a las carreras donde competía, desde los Sprinters hasta el Fuerzas Armadas, enfrentando a corredores de excepción como Hypocrite, Caimán, Intruso, El Hornero, Sud Oscuro, Impetuoso, entre otros. Hizo de las suyas en el Clásico Gobernador del Distrito Federal de 1948 con Juan Vargas up, al triunfar de punta a punta durmiendo a lote, agenciando un asombroso crono de 125” para los dos kilómetros. También superó el record de pista para los 1200 metros agenciando 72” exactos el 12 de septiembre de 1948.

 

A pesar que los años hacían mella en la capacidad locomotiva de “La Bala Rubia” el 13 de marzo de 1949 Haedo y Juan Vargas superaron por nariz a Copete y por pescuezo al crack Caimán.

 

A principios de 1950 hubo una crecida espantosa del Río Guaire cuyas consecuencias fueron desvastadotas y el Hipódromo Nacional de El Paraíso quedo seriamente afectado por la riada. El buen humor caraqueño aseguraba que el ejemplar Caimán estaría bien. Sin embargo, se supo que Haedo fue afectado al ser encontrado distante de su caballeriza en la zona de Puente Hierro cerca de la esquina de Peláez (Regeneración), el caballo presentaba un aspecto doloroso cubierto de pantano y hojas, señal de haber luchado por sobrevivir. La persona que lo rescató fue el “Negro” Quililo vecino del barrio del Cementerio, quien lo traslado caminando hasta el Hipódromo, por cuyos servicios fue gratificado nada más y nada menos que con un “fuerte” (Bs. 5,00). Haedo después de la tragedia reapareció soportando 59 kilos en carrera de 1400 metros imponiéndose sobre Sud Oscuro e Impetuoso.

 

Haedo culminó una extensa campaña de 64 actuaciones para cruzar la raya de manera triunfal en 18 ocasiones, además de lograr 14 segundos y 15 terceros, fue retirado a la reproducción y produjo algunos ganadores comunes. Fue un gran ídolo de El Paraíso que aún permanece en la memoria hípica del Turf Venezolano.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Jaime Casas, Sr. Roque Yoris S.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 17 de diciembre de 2009

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados