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Anécdotas
Hípicas Venezolanas presenta | |
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Ricardo
Ferrer | |
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Por Juan
Macedo | |
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Como “El Rey de la Baranda” es conocido Don Ricardo Ferrer Malavé por su forma atrevida de ir “pegado” a la
baranda y conseguir pases en los momentos decisivos cuando apremiaba, es
el quinto hijo de Don Ignacio Ferrer y la Sra. Rosa Malavé de Ferrer que nació en la Ciudad de Puerto Cabello, Estado
Carabobo. Jamás pensó ser jinete, le atraía la tauromaquia, soñando vestir
el traje de luces. Al comenzar sus estudios de bachillerato observó a su
hermano mayor Ignacio José
Ferrer destacar como jinete y los cronistas de la época lo apodaban
“El Catire York” (por una marca de cigarrillos), a partir de ese instante
comenzó a sentir el gusanillo por las carreras de caballos. Al poco tiempo
su hermano Ignacio llegó a la casa con tremendo carro y no lo pensó dos
veces para trasladarse a la capital, hacía el Hipódromo La
Rinconada. |
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A pesar que Ignacio José estuvo inicialmente en desacuerdo con esa decisión, ya que representaba muchos sacrificios y sinsabores, lo apoyó en todo instante. Los instructores durante su aprendizaje fueron Don Amador Varela y Ricardo Ramírez. Después de un metódico y riguroso aprendizaje, comenzó como jinete aprendiz en el año 1955 con la yegua La Marciana, pupila de Don Álvaro Severo Alvariza, y sus inicios fueron muy difíciles, ya que tardó 8 años en graduarse como jockey profesional, empero la causa no fue carencia de capacidad sino de oportunidades. Había muchos jinetes sureños de gran valía y para colmo la mayoría de los entrenadores también eran sureños. Fue el 31 de marzo de 1963 que a bordo de Telaraña, una pupila de Alí Hernández M., que obtuvo el grado de profesional. | |
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En ese ínterin como aprendiz, Ricardo Ferrer fue condecorado con una Medalla de Oro y Bs. 1000 en efectivo por parte del Directorio del Instituto Nacional de Hipódromos (el entonces flamante presidente Dr. Francisco Flamerish) ya que, conduciendo a la yegua Blanquizca, salvó en plena carrera de una posible tragedia a su amigo el aprendiz Roberto Rodríguez, haciendo alarde de coraje y valentía. Curiosamente al terminar la carrera, el entrenador Armando Fernández Alfaro, el popular Pastelito, lo denunció ante el Comisariato. | |
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Don Ricardo Ferrer era famoso por el espectacular salto sobre sus
conducidos que hacía en pleno paddock de
vencedores, impulsándose sobre los estribos y elevándose un metro del
ejemplar. Y pensar que muchos en la actualidad se impresionan con el salto
de Lanfranco Dettori. | |
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Triunfó en la Polla de Criadores para Potrancas
de 1967 con la yegua Irlanda,
preparada por “El Musiú” Millard Ziadie, derrotando por medio cuerpo a La Menor. Su
primer triunfo clásico lo logró a través de la chilena Bazooka,
una entrenada de Don Euclídes
Villalobos, en el Clásico
Fuerzas Aéreas de 1970. Con esta yegua también ganó la Copa Manuel Vicente Lander de 1970 y el Clásico Alberto Smith de 1971. | |
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En Agosto 1970, durante el Clásico Fuerzas Armadas de
Cooperación, Ricardo Ferrer sobre Arrecife, luego de partir con
mucho retardo, debió desestribar para controlar
su cabalgadura y evitar atropellar a Pedro Villalobos que había
rodado de Dompablo, quedando evidentemente sin
ninguna oportunidad de ganar, pero mostrando nuevamente su interés por la
integridad de sus compañeros. | |
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Don
Diego García lo contrató
para que le montara al primer caballo que tuvo en el Hipódromo de La Limpia en 1971,
el argentino For Us
(Fierabrás en Pour Toi) que había ganado la carrera de última
actuación en La Rinconada y era entrenado por el ya desaparecido
entrenador italo venezolano Rossi Belmonte (que en realidad se
llamaba Belmonte Rossi pero al llegar a
Venezuela le invirtieron el nombre y apellido), quien fue quien le propuso
para correr a For Us
en una Condicional Especial. Vino a Maracaibo en vuelo de Aeropostal y fue
alojado en el Hotel del Lago y esa noche con gran destreza conservó el
segundo lugar en la carrera de apretado
final. |
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El Clásico Batalla de Carabobo
disputado el 26 de junio de 1971 lo ganó con n, cuando pasó la raya,
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Grandes triunfos que los hípicos de la época
recuerdan, como el Clásico Cría
Nacional de 1972 con el irregular Arrecife y el Clásico de los Sprinters de 1972 con el sorprendente Tocorón.
En 1976 ganó el Gran Premio
Selección de Fedeharas con Fast Sinner, la cual empató con Venturita, los aplausos fueron
ensordecedores y el entrenador Eduardo Azpúrua bajó a
felicitarle y decirle “Ese pase por la baranda solo lo haces tú”.
Curiosamente con Venturita,
meses después, se adjudicó los | |
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Con el genioso Victorioso logró un triunfo de
antología en el Clásico Cavepro de 1977. Su último triunfo selectivo fue
el Clásico José María Vargas
de 1978 con El Aventurero, un
entrenado de Vittorio Catanese, que ganó a punta de coraje una
sensacional carrera. | |
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Ganó alrededor de 600 carreras gracias al apoyo
de entrenadores como Eduardo Azpúrua, Millard
Ziadie, Euclídes Villalobos, Ademar Piñango, Víctor Muñoz, Santiago Ledwith, Giovanni Contini,
Carlos Muñoz, Raúl Salazar y Vittorio Catanese.
También participó internacionalmente en México (donde vivió un año) y en
Trinidad y Tobago durante dos semanas en 1962, donde ganó
tres carreras. | |
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Ricardo Ferrer obtuvo la matricula de entrenador el 22 de
marzo de 1993, pero no recibió oportunidades. En la actualidad vive en la
Ciudad de Valencia y se
mantiene visitando las instalaciones del Hipódromo Nacional de Valencia y
dando consejos a los jóvenes jinetes de dicho coso. Don Ricardo siempre es
recordado por su valentía y por su caballerosidad en la
pista. | |
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Fuentes: Lic. John Contreras, Sr. Diego García, Revista Turf, Grupo
Yahoo! de Anécdotas
Hípicas. | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
jueves 12 de octubre de 2006 | |
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