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Anécdotas
Hípicas Venezolanas presenta | |
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Eloy Pérez Alfonzo
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Mr.
Chips deja huellas | |
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Por Antonio José
Medina | |
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(Trabajo
publicado en el Diario Líder) | |
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Por 31 años estuvo narrando las carreras. Desde su
casa, y con total lucidez, rememora su pasión por el
hipismo | |
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“Nací en Caracas el 15 de diciembre de
1914. Tengo 92 años; pero, me siento bien. Desde los 10 años de edad me
llamó la atención montar a caballo. Fíjese, por las haciendas de café y cacao paseaba
sobre un burro mulero y otros ejemplares con la ayuda de mi papá. Mi
hermano, Juan Pablo, es conocido como el padre de la
OPEP |
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Mi infancia fue jocosa. Por cierto caí preso
por lanzar tachuela por las cercanías de | |
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En el Hipódromo de El Paraíso se vivió
el hipismo romántico. En 1935 allí narraba Luis Plácido Pisarello. Tres años después comencé mi tarea y
cambié el estilo de las narraciones hípicas. Por ejemplo, al aparato de
partida lo llamé la gatera. Además, decía “en los | |
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Mi seudónimo de Mr. Chips nace en una película que
disfruté en el teatro Hollywood. Fíjese, era
casi el mismo perfil. El personaje fue maestro de escuela. La película se
llamaba Goodbye, Mr.
Chips. Me gustó y desde ese momento nació mi distintivo en la
narración hípica en Venezuela. | |
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Cuando RCTV incursionó en |
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El momento más espectacular en mi carrera de 31
años de trabajo, fue, sin duda, el triunfo del caballo criollo Socopó en
el Clásico Simón Bolívar de
1966. Su avance fue genial. Y después de la raya destaqué la cría del
purasangre en nuestro país. Fue histórico. | |
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En cambio, el instante más duro fue cuando en
diciembre de 1969 y en el gobierno de Rafael Caldera, el hipódromo canceló mi licencia para
transmitir las carreras de caballos por Radio Caracas a través de Torneo Hípico. Fue la mayor
decepción. Es como si me hubiesen cortado la vena aorta. Muy duro. Allí
comenzó mi despedida del hipismo como
narrador. | |
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Por eso, suspender hoy las transmisiones hípicas es un
disparate. Es un maravilloso deporte. Tenían que multar a los dateros que ya copan todas las páginas de las revistas
especializadas y de los espacios radiales. La mayoría suelen chantajear a
los lectores y oyentes. Eso de que “tengo un fijo que paga una fortuna;
pero, para saberlo todo tienes que llamar a la novecientos”. Por Dios, qué
es eso. Hoy tenemos más dateros que periodistas
hípicos. | |
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Hace menos de dos años fui al Hipódromo | |
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Anécdotas
Hípicas Venezolanas,
lunes 19 de marzo de 2007 | |
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