Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Julián Abdala

Por Juan Macedo

 

El Dr. Julián Abdala Genatios fue uno de los pioneros del hipismo nacional y Presidente honorario del Jockey Club de Venezuela, fue una persona que supo distinguirse por su profesionalismo y su calidad humana, propietario de muchos años y famoso con su divisa Stud Sin Ruido, que defendieron grandes caballos como Banal y Daré.

 

 

Don Julián nació el 8 de marzo de 1919 en la ciudad de Caracas y luego de hacerlo en forma destacada en sus estudios de primaria y secundaria, decidió estudiar Derecho, recibiendo el título de Abogado en la Universidad Central de Venezuela. Más tarde obtuvo la Licenciatura en Ciencias Sociales y Económicas en abril de 1951.

 

Desempeño el cargo de Registrador Subalterno del Segundo Circuito y más adelante recibió la distinción honorífica Dra. Luisa Amelia Pérez Perozo, de la  Federación Venezolana de Abogados, por sus méritos profesionales y su generosa actitud para con dicha institución.

 

Se inició desde temprana edad en la actividad hípica, siendo miembro fundador de la Asociación Hípica de Propietarios y su primer representante ante la Comisión de Carreras. Luego fue miembro fundador del Jockey Club de Venezuela, desempeñando la presidencia del mismo en período comprendido entre 1976 y 1980, siendo nombrado posteriormente Presidente Honorario Vitalicio. Desde ese cargo trabajó de manera entusiasta, figurando como fruto principal de su trabajo la Fundación Jockey Club de Venezuela, destinado a atender niños sin recursos económicos.

 

Fruto de su trabajo por la hípica de América Latina es la Asociación Latinoamericana de Jockey Clubs, creada por su iniciativa en el período 1982-83, lapso durante el cual fue el presidente de la mencionada organización, siendo su principal logro el Clásico Latinoamericano que lleva el nombre de dicha institución.

 

Falleció una tarde de carreras, el 17 de Julio de 1983 (con la idea de realizar un Gran Premio Internacional en el País que se iba a autofinanciar y aportaría grandes beneficios a las instituciones del menor), dejando a la hípica venezolana una huella imborrable por su gran contribución al progreso y desarrollo de la misma, por el que siempre vivió y luchó.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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