Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Luigi Miglietti

Por Juan Macedo

 

Don Luigi Miglietti era todo un caballero en el hipismo internacional, de gran calidad humana. Hombre de poco hablar, trabajador incansable, lo que le permitió hacer fortuna, fajándose en la vida con el sudor de su frente y siempre colaborando con el amigo. Era un hombre emprendedor, de esos que hacen falta para que nuestro país marche hacia delante.

 

 

Comenzó en el hipismo como propietario de caballos purasangres de carreras, y su primer gran corredor fue el uruguayo Corroborí (en sociedad Arturo Bertolani Zucchi) con el que ganó el Clásico Jockey Club de Venezuela de 1967, con la monta de Rogelio Cortez y la preparación de Vittorio Catanese. Tras una pausa regresó al hipismo con el criollo Deluis, al año siguiente Fenouil, y su pasión fue creciendo al punto que incursionó como criador alcanzando grandes éxitos. Estos triunfos más que merecidos se debieron a la forma en que abordó el compromiso, haciendo constantemente unas de las inversiones más notables de la historia de la cría local, incluso en muchas ocasiones con resonancia internacional, cuando adquiría a precios asombrosos, numerosas piezas de valioso aporte para la cría venezolana.

 

Siempre contó con la gran ayuda de su esposa María Esperanza, quien le sirvió de insustituible apoyo en la dirección de su Haras Monumental, ubicado en Nirgua, y la sucursal en Cagua.

 

Entre sus más relevantes triunfos, destacan el logrado en Inglaterra en 1984 con Secreto en el 205ª Derby de Epsom. El hijo de Northern Dancer fue adquirido por Don Luigi Miglietti en Keeneland en 1982 y lo embarcó hacia Irlanda donde realizó su consagratoria campaña, posterior a lo cual vino la negociación con el famoso Calumet Farm, que compró la mitad del caballo por 25 millones de dólares. En 1985 Princess Run, nacida y criada en el Monumental y de su copropiedad, se convirtió en la cuarta yegua en ganar el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, la máxima aspiración de cualquier propietario o criador.

 

Lamentablemente se nos fue víctima de un infarto a inicios de 1986 mientras viajaba para los Estados Unidos vía Calumet Farm de Lexington, justo para ver el primer hijo de su obra maestra Secreto. Resulta demasiado triste la desaparición de un hombre tan emprendedor como Luigi Miglietti, de quien nos queda el mejor concepto, con su afable personalidad, que lo mostraba sereno hasta en los momentos de intensa emoción que le tocó vivir.

 

Fuentes: Eduardo Rodríguez Giolitti, José Luis D’Angelo Durán

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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