Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Luis Monasterios

Editado por Juan Macedo

 

Hablar de Don Luis Monasterios, el "Samán de Güere" del hipismo venezolano es como vivir una latente cronología de nuestro hipismo, es vivir retrospectivamente un mundo reciente en que la vertiginosidad de un medio lo han hecho algo distante. Nació el 29 de marzo de 1908 en La Victoria, estado Aragua.

 

 

Su actividad hípica se inicia como jockey en el año 1922, entonces tenía 14 años y estudiaba en la Escuela de Artes y Oficios, junto con Víctor Lara Díaz, y el profesor Álvarez de Lugo orientaba a la juventud en las acciones deportivas. Don Luis asistía al hipódromo a espaldas de sus padres, el deseo de éstos se concretaba a orientarlo hacia una educación artesanal que se lograba entonces en la mencionada escuela.

 

En el día de su debut como jinete, cuando iba a montar, sintió un tremendo sombrillazo en sus espaldas, propinado por su madre, que enterada de sus propósitos se fue para el Hipódromo a impedirlo. Ese fue el bautizo maternal a la profesión que absorbió toda su vida. Su primera carrera la ganó con un caballo del General Félix Galavís.

 

La temporada de carreras solo duraba tres meses y al concluir los jockeys se trasladaban a las antillas (Trinidad, Puerto Rico, etc.) y en ese ambiente Don Luis fue una de las fustas más cotizadas.

 

Don Luis comenzó su larga jornada de preparador en 1935 con la caballada del Coronel Murillo, que antes perteneciera a José Rosario Gómez. Durante años estuvo entre los mejores preparadores, su cuadra marcaba un promedio de 4 triunfos semanales. En su trayectoria ha enseñado a muchos sin mezquindades ni reservas, tratando de dar al prójimo el cúmulo de sus conocimientos. Desde entonces unas 500 carreras como Preparador de Purasangres.

 

Entres las grandes satisfacciones de Monasterios se cuenta la de haber sido el preparador del mejor caballo que ha pisado Venezuela, según los cronistas de la época, el irlandés Grano de Oro, corría todas las distancias e impuso records inimaginables.

 

Fue director de la Escuela de Jinetes del Hipódromo La Rinconada, de donde salieron notables figuras de la conducción de purasangres de carreras en el país, fruto de su loable trabajo, además fue gremialista, ya que fungió como directivo del Fondo de Previsión de los Profesionales Hípicos. La vida de Don Luis tuvo matices singulares, fue un deportista notable ya que se desempeñó como boxeador y llegó a Campeón Mosca, e inició a Chávez y Rodil que brillaron en los cuadrilateros. También gustaba de tantear suerte entre los grandes beisbolistas de la época (finales de los años 20).

 

 

Falleció el domingo 19 de marzo de 1995 a causa de una penosa enfermedad. Fue un hípico en toda la extensión de la palabra y todos en el medio lo apreciaban mucho por su forma de ser y por lo que significaba.

 

Fuentes: Revista Turf, Revista Gaceta Hípica.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 14 de junio de 2007

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